Educación y una carrera deportiva ¿son excluyentes?

A lo largo de la historia se han visto casos en los cuales se aprecia a jóvenes con estudios secundarios, abandonar la educación por el deporte en el cual se destacan, y han logrado alcanzar grandes reconocimientos. La constante de estos casos es más que clara y la decisión es particularmente la misma en estas situaciones, los muchachos colocan su futuro deportivo muy por delante de los estudios. 

Deportistas trás el deporte

Casos como LeBron James o Miguel Cabrera, definen perfectamente este escenario, el cual es tomado como ejemplo por cientos de adolescentes para dedicar su futuro de lleno a la práctica del deporte. Esto ha generado así una gran deficiencia en las capacidades intelectuales de estos individuos que al finalizar su carrera deportiva se encuentran con la diatriba del “¿que sigue?”.

Todo acaba y por ende los ex competidores de alto rendimiento se enfrentan al mundo real luego de complicarse el final de su vida debido a la falta de estudios que permitan un desarrollo laboral adecuado. Las carreras deportivas son muy cortas y por ello la preocupación por lo que prosigue después de ellas es muy alta por parte de familiares y amigos de estos jugadores.

Sin embargo, el valor monetario que acarrea esta decisión genera un impulso aún más alto a cometer tal acto de desprendimiento académico; el dinero mueve a las masas y obviamente estos personajes no están exentos de esto por lo cual la idea de continuar con el deporte es mucho más seductora.

El modelo de la NBA

Recientemente los Estados Unidos brindaron una solución a este inconveniente gracias a un sistema implementado en la liga de baloncesto más reconocida del mundo (NBA) en la cual se estipula que los jóvenes deportistas jóvenes luego de su etapa en el High School o instituto deben formar parte de una universidad hasta cumplir la edad requerida para dar el salto al profesionalismo.

Esto incentiva a la educación en estos adolescentes que cuentan con un sistema altamente preparado para aplicar el mayor esfuerzo posible en la enseñanza necesaria hacia estos individuos con el fin de sentar una base para su futuro luego del deporte. De igual manera hay instituciones escolares que en conjunto con organizaciones de las grandes ligas de países a lo largo del mundo, crean convenios en los cuales se exige al atleta un alto rendimiento en lo que a calificaciones se refiere para permitir su firma por este equipo.

Sin duda esta es una muestra de la unión que puede existir entre una carrera profesional y los estudios, se han encontrado casos muy excepcionales como el beisbolista Martín Prado quien a pesar de participar el la mejor liga de béisbol del mundo (MLB) este posee una carrera universitaria que abrirá muchas puertas luego de si retiro de la actividad deportiva de alto rendimiento. 

El deber de todos los ciudadanos es el prepararse para el inminente futuro que les aguarda y por ello las organizaciones en conjunto con las instituciones académicas deben ser las encargadas de preparar a estos jóvenes que trabajan por lograr triunfar en su pasión pero sin sumar los estudios a esta ecuación.